Cómo enfocar esfuerzos para un mejor 2016

Cómo enfocar esfuerzos para un mejor 2016

No importa lo bien o mal que nos haya ido durante el año. Siempre se puede mejorar al siguiente. Y queremos hacerlo. Pero esto requiere una dedicación adicional a nuestras responsabilidades y tareas. Por ello es tan importante enfocar esfuerzos para un año mejor. Aún, espero.

Todos los fines de ciclo son una excelente oportunidad para hacer una retrospección. Lo hacemos en el trabajo, en nuestros proyectos y también en nuestras empresas. Pero, a menudo, descuidamos nuestra vida personal.

Es indudable que ambos aspectos están ligados. Cada vez más. Y no me refiero solo a las largas jornadas laborales. Que también. Si no a cómo nuestra actitud, desarrollo y motivación individuales se reflejan en todos los aspectos de nuestras vidas. Y por lo tanto, también influyen en nuestro entorno profesional.

Cumplir con lo que te rodea sin un desarrollo personal te hace valer lo que los demás quieran o consideren.   Twitea Esto!

Balance del año anterior

Perdemos la perspectiva de nuestro pasado con mucha facilidad. Nuestro cerebro está centrado en el absorbente día a día. Y nuestros planes de futuro. También en acometer las responsabilidades impuestas. Nos preocupamos, algunos en exceso, del hoy y del mañana. Pero eso nos hace olvidar los grandes logros del pasado.

Un año es mucho tiempo. Y todos hemos tenido grandes momentos y resultados. Es importante recordarlos.

Del mismo modo, también ha habido habido situaciones o prácticas que se han demostrado como… digamos, ineficientes. O dicho de otro modo, que nos han desviado de nuestros objetivos personales.

Redactar lo mejor y lo peor del año, desde un perspectiva personal, es una herramienta muy útil para entender qué debemos evitar en el año siguiente. E igual de importante: de qué debemos estar orgullosos de haber logrado.

Para ello basta con responder a estas dos sencillas preguntas, planteadas por Chris Guillebeau en su revisión anual:

  1. ¿Qué ha ido bien este año?
  2. ¿Qué no ha ido bien este año?

Objetivos para el año siguiente

Este balance de pros y contras, experimentados y demostrados, es la base para enfocar esfuerzos durante el año siguiente.

Todos conocemos y probablemente hemos utilizado los buenos propósitos de año nuevo. Y la mayoría de nosotros también sabemos su eficacia… ¿Por qué fallan? ¿A caso no son honestos y responden a necesidades personales?

Bueno, motivo evidente es que no son muy meditados. Pero no es el único:

El motivo principal por el que los propósitos de año nuevo fallan es que no son específicos ni medibles.  Twitea Esto!

Que un objetivo sea específico implica que responde a una acción concreta, ubicada en el espacio – tiempo, y tiene un claro motivo o resultado esperado.

Que un objetivo sea medible implica asociarle un número que permita confirmar el cumplimiento de este objetivo. O, en caso contrario, poder evaluar su desviación.

Como esto roza la pedantería, voy a poner unos ejemplos que espero que clarifiquen la importancia de estas características.

Por ejemplo no es lo mismo:

  • Decir que el año que viene iré al gimnasio;
  • Apuntar que el 11 de Enero me inscribiré en el gimnasio de al lado de la oficina para mejorar mi forma física y tener más resistencia. Y además, ponerse algunas alertas.
  • Apuntar que empezando el 11 de enero, asistiré 3 horas por semana al gimnasio de al lado de la oficina para poder correr 10km en 45 minutos a final del año.

De este modo, asumimos mucho mejor el porqué del objetivo: realmente, ayuda a cumplirlo. Y también nos permite entender el marco de esfuerzo y dedicación: Tengo que considerar unas 4,5 horas a la semana entre traslado, cambiarme y tiempo de ejercicio. Además de poder prepararnos para ello: Tengo que informarme sobre el precio del registro y los documentos necesarios para la inscripción y tenerlos listos para el 11 de Enero.

Finalmente, a lo largo del año podré ver la desviación que tengo respecto a correr 10Km en 45 minutos. Y entender si tengo que dedicar más esfuerzo o, por el contrario, puedo superar mi propia meta. Y creeme, ambos escenarios son muy gratificantes.

Por otro lado, si al final del año no he conseguido la resistencia deseada (en este ejemplo), puedo entender mejor los motivos:

  • Si es porque no has asistido las 3 horas a la semana, podrás evaluar que te lo ha impedido. Y ponerle remedio al año siguiente si sigues teniendo este objetivo.
  • O tal vez, el supuesto de qué “asistiré 3 horas por semana al gimnasio para poder correr 10km en 45 minutos” es insuficiente. Y por lo tanto requerirá un mayor esfuerzo al año siguiente.
  • Si ni te has apuntado al gimnasio… bueno, ese ya es otro problema distinto. Y te recomiendo que revises tus objetivos.

Equivocarse es normal. El problema es no tener ni idea de porqué.Twitea Esto!

Enfocar esfuerzos

A través de estas sencillas técnicas tenemos un mapa claro de qué nos nos ha saildo bien a lo largo del año. Y de qué no queremos que se repita en el siguiente.

Además tenemos una guía detallada con objetivos personales a cumplir. Que, evidentemente, requerirán tiempo y esfuerzo. Y queremos cumplirlos mientras mantenemos nuestras obligaciones, responsabilidades y tareas del día a día.

Nunca una actividad es puramente ineficiente en términos absolutos. Siempre aprendemos algo o ganamos algún tipo de experiencia. Pero saber exactamente hacia dónde nos queremos dirigir, pondrá un contrapeso en la balanza de la improvisación de nuestras actividades. Además, identificando aquellas pautas que no nos han dado un buen resultado, (en base a la experiencia!), podremos evitarlas o reducirlas durante el año siguiente. Y, en definitiva, enfocar esfuerzos a crecer personalmente.

Te deseo un feliz fin de año. Y un enfocado inicio de 2016.

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