hechos mejor que palabras

Lo mejor es lo que sucede

El otro día leí una entrada de Dan Ariely en su blog. Respondía a la pregunta de qué es mejor: cepillarse o enjuagarse los dientes.

Técnicamente, el proceso más importante para nuestra salud dental es el del aclarado. Pero todo el marketing se ha orientado hacia el cepillado, ya que permite vender más accesorios. Es decir, para el aclarado nos bastamos con la boca, agua y un vaso o nuestras manos. En el cepillado intervienen, además, el cepillo y la pasta.

Es por la venta de estos artículos que se ha creado la necesidad de tener una boca fresca y un aliento mentolado. Nótese que el agua del aclarado, por si misma, no proporciona esta grandísima satisfacción; asociada en muchos casos a la imagen que queremos proyectar.

Y a raíz de esta necesidad, promovida con el fin de incrementar las ventas, se ha desarrollado la costumbre o práctica de cepillarse los dientes. Aunque se haya dejado de lado la importancia de un aclarado exhaustivo.

A la pregunta de qué es mejor, Dan responde que posiblemente sea el cepillado. No porque tenga un impacto mejor para nuestro bienestar, en comparación con el aclarado (que no es el caso). Si no porque, independientemente de los motivos, el cepillado sucede.

Así que, sin ser lo mejor para nuestra salud como concepto, acaba convirtiéndose en lo mejor para nuestra salud como hecho. Ya que es el cepillado el que ha extendido la costumbre de lavarse los dientes.

Por eso te recomiendo conviertas tus ideas en acciones, que “hagas”. Porque todo es mejorable, pero lo mejor es lo que sucede.

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